La cama de Madame d’Esperance

Hoy es el cumpleaños de Federico Moura y Charly García. Ambos están muertos por diferentes motivos: el HIV y la familia Ortega. Anyway felíz cumpleaños para los dos. Pasemos a lo que nos convoca.

Estoy en la casa de mi familia. Leímos juntos un slogan del FPV “En democracia siempre más es mejor”. ¿Más qué?. Fui a votar a la escuela de arte en donde discutí con un fiscal de la Cámpora que se comportaba como un chacarero en las vísperas de una gran cosecha. Ahora nos vamos a festejar a Plaza de Mayo, dijo. Yo seguía sin encontrarme en el padrón. Todo bien, man pero antes de festejar ubicame en la lista, no me ubicas el apellido y no nos vamos hasta las 3 de la mañana, le dije. En la mesa no había nadie. Un chabón grita: Che, tenés una clienta. Se ríe.  ¿De qué te reís?, le pregunto. De todas maneras aprecié la honestidad del asunto. Votante no, clienta sí. Finalmente me atendieron. Si te pasaron duplicado y no lo es, estamos en el horno porque no votas, me dijo. Paciencia no es algo que me sobre pero no dije nada. Ah, acá estás, bueno, ahí tenés el sobre. Me pregunté si adentro del sobre había plata, qué se yo, 200 pesos. No había. Quise cerrar la puerta para poder votar y no se cerraba. Me pusieron un tacho de basura para que no se viera “tanto”.  Adentro un piano y un fiscal sentado. Tuvimos que correr el tacho de basura para que el señor saliera y yo pudiera votar. Una piba del azo azo azo cristinazo intentó hacerme un chiste con la fuerza de ella y cómo todos íbamos a llorar. Le pregunté lo mismo que le pregunto a todos: ¿Alquilás o sos propietaria? Imaginate la respuesta.

Conozco a una piba que se define a sí misma como una “Banana, blanca por dentro, amarilla por fuera”. Le interesan varias cosas: el showbiz de la MODA, y CRISTINA. Estuvo celebrando el shock económico a la fábrica de fideos Luchetti. En el colectivo leí una nota del poeta de turno, Martín Rodriguez, que afirma que un gobierno son nada más “cuatro a cinco cosas”. Nombra una: la AUH. El resto no se sabe. Afirma: “llegó para quedarse”. Cree que eso es bueno, que la dependencia eterna de un sector de la sociedad de las políticas de estado es una de las cuatro o cinco cosas buenas que van a definir este gobierno. El progresismo, que es una cosa de la que nadie se quiere hacer cargo, teme, con razón, discutir estas cuatro o cinco cosas. Entre ellas la AUH. ¿Por qué? ¿Acaso esas políticas no las discutió el FRENAPO? Cancelemos entonces la posibilidad de pulverizar la pobreza, como dice Franco Rinaldi. Cancelemos, que si no vamos a tener que pensar cuáles son esas otras cuatro o tres cosas buenas que nos deja este gobierno. Y no las vamos a encontrar.

Vamos a tener que dejar de ser miserables. De alguna u otra manera. Dejar la estupidez de imponer dos, tres, cuatro nombres en la cultura y operar en micro relatos, como micro mafias pensando que con eso alcanza y así estamos bien. Fundamentalmente porque a nadie le importa. Hoy empieza otra cosa y debería de una vez terminarse la inocencia. Con esto quiero decir que si quieren seguir poblando talleres de literatura o experimentación poética, háganlo. Si creen que  la novela de su generación está entre sus manos, escríbanla. Si creen que la cultura es lo que hay que detentar, tomen centros culturales y armen lecturas de la resistencia. Si el arte, la sociología, el periodismo, en fin, todo lo que es viejo, es su campo de operaciones, carguen metralletas con el abecedario y disparen. Los que decidan pensar en la política van a tener que ocuparse de otro asunto: la guita. Que es lo que importa. A dónde se va a ir toda la guita.

La Casa Rosada se parece cada vez más a Pachá, me dijo mi amigo Leonardo el otro día, el día que marchamos por Mariano Ferreyra. Es verdad, le dije, la terraza de Pachá es muy linda, agregué.  El asesinato de Mariano Ferreyra no alcanzó para modificar un país, tampoco para conmover a la gloriosa juventud kirchnerista. No alcanzó para cambiar el rumbo de las cosas. En este momento parece que nada, pero nada alcanza. Es verdad,  nada alcanza. Pero cuando no alcance para el alquiler, ahí llega la revolución. Y va a llegar tarde.

Hoy me acordé de un pibe que conocí hace mucho mucho tiempo, tanto ya, cuando entré a mi habitación de la post-adolescencia. Decía que se acostaba en la cama de su tío, del cual no conoce nada, no tiene registro alguno de sus gestos yo de su tono de voz, para ver si sentía algo de ese militante desaparecido. Tocaba sus cosas, imaginaba que pensaba, que sentía. La política como a través de un medium forzado, como puerta de entrada artificial e indirecta para validarse y establecer un canon de preferencia en el orden de la nueva militancia: el pariente desaparecido. Te nivela el status entre las chicas y los chicos de La Cámpora, te alienta a la ficción que incluye una línea que incluya el relato de “los ‘70”. Pero todo eso esconde algo: lo más temible, la total incapacidad de resolver un solo tema, quién sos vos, qué queres ser y cuál es tu lugar en esta historia, que probablemente sea ninguno. La habitación en donde ya no duermo, hace siete años, cambió, no está más como era. No está mi cama, no está mi mesa, no hay ropa vieja, no hay fotos, no hay libros, no hay nada mío. Sobrevive un tanque de revelado roto y un bolso que, creo, era de mi papá. Yo nunca estuve ahí. Lo que paso ahí es algo más lejano que el pasado.  Porque con errores o no lo que importa es esto: saber estar solos, atreverse a inscribir la propia historia –menos luminosa, menos relevante, tal vez intrascendente— desenmarcado de algo que siempre se pudre: la familia. Incluida la política. Sobre todo si no sos capaz de prenderle fuego a tu propia cama. 

(helena pérez, via google docs)

raffobot
raffobot

La paradoja de Chamatropoulos

Anoche con mi hermano nos preguntamos en que andarían todos los candidato en ese momento. Alfonsín estaría llamando a su país, para saber como salió el Botafogo; del otro lado le deseaban suerte por lograr el acto heroico de conseguir que por primera vez un brasilero llegue a la presidencia de Argentina. A veces creo que es un espía de Pelé en un plan para poder decirle al Diego que la tiene adentro, que él es tan bueno y aunque pudo haber debutado con un pibe, puede ser el monje negro detrás del presidente de los argentinos. 

Binner, que por lo que vi en sus spots no tiene piernas, es un títere de los creadores de Carozo y Narizota, estaría en un cajón. Binner es un títere, pero no en sentido figurado, es un títere posta, ¡vean como se mueve!¡No sabe disociar cuello de torso! 

¿Y el estelar señor Altamira, un hombre que se levanta hace sesenta años convencido de que la revolución está por llegar? Me hace acordar a un amigo mío cuya familia es de esas muy tradicionales de San Isidro. En realidad a mi amigo le justa mas la joda que el dulce de leche y se muere por ser un rockero reventado, pero hay algo que se lo impide: su familia fundó el SIC y entonces no le queda otra que ser un conservador vestido con pantalones Legacy y trabajar en un banco. Un día mi amigo me dijo: “pero sería una rotura de bolas  cambiar, explicarle a mi familia, ya está, me tocó este papel.”  

Un allegado a la presidenta me dijo por SMS que Cristina se fue a dormir temprano para levantarse a las 4.20 AM y poder ver enterita la final de la copa mundial de rugby. ¡Que partido te viste, Cris! Los goncas de los All Blacks jugaron por segunda vez de locales un mundial (la única forma que pueden ganarlo) y Francia, si no era porque a la IRB le conviene que los de Negro sigan siendo un mito, por poco los vacuna. Se pareció a un Sol para los All Blacks, todos los países se juntaron en un en beneficio de ellos.

Y mi hermano sabiamente dijo que sí él estuviese en esa posición y ganara, renunciaría. Así, de una. Hoy cuando fue a votar, de acuerdo a su pereza, cuando llegó a la escuela/rancho/tapera donde votábamos se dio cuenta de que le faltaba lo único necesario para contribuir a la continuidad de la democracia. Volvió a buscar su DNI pasado por el lavarropas y, en la fila para entrar al cuarto oscuro, debatimos ideas para futuros spots de candidatos. 

  • El candidato le habla a la cámara como si le hablara a un amigote y dice: Escucháme, si tanto te quejás de que las cosas no funcionan, ¡goberna vos! Y si te da paja, Votame a mi. 
  • El spot arranca con imágenes de punteros en las villas, otras imágenes son del candidato con muchos hombres de traje cansados en lo que parece una reunión larga y tediosa como si fuera un encuentro con la oposición, otra del candidato comiendo un asado con unos obreros y tomando fernet de un vaso cortado que le alcanza uno de ellos con la camiseta de Boca y la mitad del comedor rota, otra mostrando al candidato yendo a inauguraciones y dando discursos enfervorizados. Corta con una imagen del candidato vestido de traje (si es blanco como el de The Albert sería mejor) sentado en un sillonazo y mira a la cámara para decir: Hacer todas esas cosas es un pelotazo, ¿Quién se anima a hacerlo? ¡Yo! Yo me propongo para hacer eso y otras cosas mas que no se pueden filmar. Votáme.
  • El candidato saca de su bolsillo un péndulo que mueve ante la cámara y dice: Votáme, votáme, votáme.

Los otros días tocó a mi puerta  un tipo llamado Chamatropoulos, concejal de San Isidro que cuando le pregunté que quería me dijo soy candidato de oposición a Posse que fue un muy buen intendente, la verdad. ¿Entonces para que te candidateás? Bueno, estaría bueno que un candidato diga no me voten, los que están son buenísimos y yo no puedo aportar un carajo, lo único que me interesa es tener un sueldo y que me busque un chofer por mi casa todas las mañanas. Eso es lo que pensó Menem el día que se iluminó y decidió buscar la presidencia por mas que tuviera que garcharse a un cadáver muerto ciento cincuenta años antes para lograrlo. Vida de lujo e impunidad.

Hablando de vida de lujo e impunidad, eso debe ser también lo que empuja a la oveja avejentada Grondona a seguir AFAnando. El muñe puede salir a decir que se está llenando los bolsillos y no va a pasar nada que todas las momias que están pegadas a él lo van a seguir. Ya que Obama manda a matar a Kadhafi por permanecer demasiado tiempo en el poder y alegando que fue en nombre de la paz mundial, ¿por qué no manda un escuadroncito a cargárselo a Don Julio? No saben la paz que traería eso a todos los hinchas. Ma que modelo, ni kirchnerismo, lo que va a solucionar los problemas es que desaparezca la AFA y los equipos. Que el fútbol solo se pueda jugar entre amigos, en picados, o a lo sumo en torneos que se juega de a 7 pero al menor insulto o gesto mala onda esa persona quede vedada de la práctica para siempre.

(tomi de vedia, via mail)

raffobot
raffobot

Voto casting

Soñé que recibía un ejemplar del libro de TP. Era un conjunto de fichas que se parecían a las cartas que acumula mi hijo, esas que suelen tener imágenes con hologramas y un texto en el que se describen las características y el poderío de distintos tipos de alienígenas. Los chicos tienen unos mecanismos que yo nunca logro entender para confrontar cartas y ver cuál de los alienígenas es el ganador. Siempre parece que hubiera una franja de ambivalencia, de arbitrariedad. Como que las cartas de por sí no son suficientes y el triunfo o la derrota depende de la capacidad interpretativa de cada chico, de cómo juegue sus cartas y cómo las defienda con sus argumentos.

El libro de TP se completaba con una especie de esqueleto metálico en el cual se colocaban las fichas de una manera que todavía no llego a entender muy bien, porque no había de dónde agarrarlas. Un marco de alambre que debía ordenar unas fichas, pero que no tenía forma de contenerlas. La onda era más bien simbólica: “Este es el contenedor del libro. No sirve para cumplir su función” y parecía transmitir alguna especie de mensaje berreta tipo “somos tan interpretativos, tan abiertos y llenos de posibilidades…”. Siempre dentro del sueño, mi visión optimista era que se trataba de un libro desestructurante y desestructurado, un sistema para ordenar y desordenar el mundo y para plantear contiendas más que un texto lineal. Mi visión pesimista era de desesperación y angustia ante mi impotencia para controlar las cosas.

Pero también soñé que se moría mi papá. Y ese problema era mucho más sencillo que el del libro de TP, que seguía siendo el motivo de mis preocupaciones. No veía su muerte con dolor, sino como un dato de la realidad, quizá un poco melancólico. Yo estaba muy ocupado con el asunto del libro y me decía que bueno, llegó un momento único en la vida, de entristecerse de una manera y con una intensidad que nunca volverá a ocurrir, de tomar el toro por las astas e ir ahí donde estuviera lo que quedaba de mi viejo y firmar papeles, ser testigo de sus despojos, organizar el funeral. También debería convocar y aglutinar al resto de la familia y liderar a los deudos, asumir un rol de responsabilidad. Todo eso me daba una fiaca tremenda, que en realidad era la incertidumbre eterna de si este es el momento preciso o será más adelante, o si acaso ya habrá pasado. Como cuando en los casamientos llega el vals de los novios y uno está ahí en la primera fila, sopesando el orden de prioridades relativo a la cercanía familiar o sentimental con la novia y trata de adivinar el momento justo de ir y desplazar a otro invitado y bailar con ella, cuidando de que no haya alguien más cercano a quien le toque antes, y con la amenaza constante de que si uno se deja estar, el vals puede terminar sin que uno haya bailado.

Me despertó el timbre. Era Garbarino, en representación de la Argentina real. Mi antiguo lavarropas se rompió hace poco, y mi decisión de comprar uno nuevo se aceleró a instancias del consejo de Papá: “asegurate ese tema antes de las elecciones y compralo en cuotas, que después se va todo a la mierda.” Papá siempre fue un tipo directo, sin vueltas: “Si lo hacés en 24 cuotas, al final vas a estar pagando chirolas, como cuando yo era joven”.  Como para hacer un poco más grotesca la especulación, como jugando al límite, fui y concreté la compra justo ayer. Yo iba dispuesto a ver la fiebre del consumo en vivo, pero no eran más que algunas personas comprando, una febrina ponele. Imaginaba que muchos tendrían la misma idea, pero no era el caso. Tenía ganas de reclamarle a Carla, la vendedora, por la presencia de todos esos argentinos felices que colman las casas de electrodomésticos, sacados por machear el stock de LCDs disponibles en depósito con sus necesidades, dispuestos a sacrificar un poco de ancho de banda con tal de soltar la plata que más quema en la mano, que es la plata a futuro. Carla se veía experimentada y con antigüedad y calma garbarina lo estaba capacitando a Daniel, que mucho más joven tenía que consultar las características de los distintos modelos en la pantalla en vez de recitar las características de cada uno de memoria, y después para concretar la venta necesitaba el doble comando de Carla soplándole “ahora dale page down a esa lista, seleccioná otros productos, regalos, ahí tenés los jabones de la promo para marcar”.

Si comprabas un lavarropas, te regalaban dos paquetes de jabón en polvo y dos enjuagues.

Lo que al final de cuentas yo quería comprobar era la sensación de votar con la cuota fresca en el alma, recién estrenada. Yo no podía tenerla más en carne viva a la cuota porque salí a votar con el lavarropas en el pasillo, descansando todavía sobre su asiento de telgopor. Y lo que tengo para decir no es muy gratificante o satisfactorio, pero sí revelador en cuanto a la experimentación científica. La hipótesis de trabajo consistía en afirmar que tener planes de cuotas te hace apoyar y votar al gobierno, luego en campo efectuar el experimento, es decir contratar un plan de cuotas y finalmente corroborar o desechar la hipótesis. Todo en pos de encontrarle una explicación al 56% de los electores que hoy votarán y reelegirán a este gobierno por otros cuatro años, abriéndole quizá la puerta a la posibilidad de que gobierne en forma indefinida.

Como no me dieron ganas de votar al gobierno, tengo que desechar la hipótesis de la cuota.

Al entrar al cuarto oscuro, sin embargo, encontré un nuevo mensaje sujeto a interpretación: muchas boletas sueltas de Feletti (al punto que no se encontraban las boletas de Cristina, porque las boletas cortadas de Feletti la tapaban). Una nueva hipótesis sería que hay una parte de la ciudadanía que vota a la líder pero no le vota al diputado para no darle el control absoluto del congreso porque teme el riesgo de un gobierno omnímodo, etc, etc. Esta hipótesis forma parte de una familia de hipótesis aburridísimas, de las cuales vamos a leer unas cuantas durante los próximos días.

Otra hipótesis sobre por qué los votantes eligen lo que eligen sería la de asociar el desarrollo del próximo período de gobierno a una temporada muuuy larga de una especie de serie. A cada ciudadano le dan la posibilidad de elegir el casting, tipos (¿tip@s?) capaces de protagonizar escenas que le gustaría ver, que se la va a pasar comentando un día tras otro durante varios años, y entonces querés poner ahí personajes que te den bien en cámara, que te den contenidos y te atraigan y los quieras o los detestes, que te den ideas que reboten en tu cabeza y se te conviertan en twits ingeniosos. En lo inmediato, las elecciones se parecen más a esto que a la cosa rebuscada de elegir gente que tome decisiones y dicte leyes y las haga cumplir en pos del bien común. Por eso, las discusiones sobre series no son nada triviales. Quizá la mala noticia sea que a partir de ahora sólo vamos a discutir este tipo de cosas. Y quizá la buena sea que no está tan mal discutir eso. Qué se puede hacer salvo ver películas pero de ahora, sería.

eliseobrener
eliseobrener

Para Cris, con amor y sordidez

Felicitaciones
¿Cómo se hace cuando uno se sucede a uno mismo? ¿vas a salir al congreso con la banda ya puesta, te la pone alguien, cómo es? Debes estar esperando con mucha ansiedad ese discurso de asunción. Ahora sí vas a poder decir algunas verdades que tenés atravesadas en la garganta ¿no? A la gente le gusta mucho cuando hablas en esas situaciones institucionales. Cuánta admiración te tienen los pibes cuando hablas en la ONU, eh. El otro día me tuve que fumar en la previa de un asado a un chabón contándome su impresión de lo gran mandataria que eras, como habías elevado el piso institucional con tus intervenciones, lo sutil y genial de tu pensamiento, como se notaba que a vos nadie te escribía los discursos, porque pensás tan bien y ordenado que no hace falta. Fue un bodrio. Se notaba a leguas que el pibe no se había permitido ni un segundo poner en cuestión ni uno de sus juicios de valor, el flaco te tiraba por la cabeza verdades irreductibles, todas con una nota al pie en colorado que decía “qué mal que estás si no opinas lo mismo que yo”. No, en serio, fue terrible de ver. Pero bueno, sintió que así militaba, era su forma de poner el cuerpo, queriéndome convencer y preguntándome ansioso a quién iba a votar, como si ese dato pudiera darle alguna idea concreta de quién soy y qué pienso. No le respondí porque no me gustan las inquisitorias personales, y menos cuando pretenden disfrazarlas de small talk.

La política, en mi mundo, es una foto grande en blanco y negro de Frondizi en esmoquin con la leyenda PRESIDENTE EN CAUTIVERIO, un poster de mi padre que quedó arrumbado en el rincón más húmedo y oscuro del placard de mi mamá, las migas que sobraron de una sobremesa de mi viejo con sus amigos, todos ex militantes de un liberalismo de derecha en el que se discutían medidas económicas concretas con tono académico, aunque ninguno de ellos ni pudo ni quiso terminar la carrera de economía. Una casa llena de libros con títulos como Las condiciones de la victoria o Petróleo y política, en la que las navidades me adoctrinaban para que cuando llegara mi tío, que era del PC, no repitiera algunas barbaridades que había dicho papá por teléfono y en la que recalaban algunos ex compañeros de militancia a los que mamá, sin tener nada que ver con ellos pero como acto de amor hacia mi viejo, les hacia un kilo y medio de milanesas que se comían en el acto. La política, para mí que todavía era un niño, también podía significar mucha hambre.
Y como me crié en una casa en la que se vivió con plena convicción la idea de que hacia 1962 habíamos perdido para siempre la oportunidad de transformar Argentina en Arcadia y que todo lo que viniera de ahí en más no nos iba a conformar, adquirí sin que me la explicaran del todo y muy a mi pesar, la noción generalizada de que la política sirve para muchas cosas, un topic sobre el que mucha gente reflexiona y sobre el que debería explayarme después de cenar en el bar Norte con mis amigos. Pero a vos no te puedo mentir siendo quien sos: a la Política, a esa entidad omnipresente de la que todos debemos hablar para ser entendidos como hombres y mujeres de bien, sólo vuelvo cuando ella me convoca, cuando la institución estado me exige que me haga cargo de mi libertad, como pasó hoy y seguirá pasando más o menos a ritmo bienal, hasta que me excusen por edad o hasta que me vaya para siempre
El estado –-te pido MIL disculpas por la ingenuidad— podría ser un espectro alegre que te siga de atrás, nada creepy, sólo un compañero silencioso que te saque obstáculos del camino sin que vos te des cuenta, porque estás demasiado ocupado pensando en el trayecto largo. Una garantía sutil de que vas a poder decir lo que vos quieras, poder casarte con quién vos elijas, de que vas a poder curar las heridas de tu nene en un hospital bien mantenido, de que de haberlo elegido, el pediatra que lo atienda al niño haya podido acceder a una educación pública buena y gratuita, con horarios flexibles y un panorama del mundo amplio como para no haberse convertido en un boludo a pedal en ese ínterin. La condición de posibilidad de una vivienda digna, de acceso irrestricto a la serie de los productos de primera necesidad y con mucha suerte y viento a favor, la esperanza de que si haces mucho esfuerzo la felicidad te va a encontrar al final del recorrido. 
Pero el estado, además, puede ser un bloque macizo y fluorescente pidiéndote a los gritos que lo reconozcas, que le agradezcas todo el tiempo estar ahí, una mancha nítida en el medio del campo de visión a la que deberías que pedirle por favor que no se vaya nunca, que se quede a iluminar toda la noche larga del capitalismo tardío, soberbio y pedante recriminándote a los gritos que no hablas de él los suficiente en las reuniones, que sos un sorete mal cagado porque no tenés una opinión fuerte sobre el preponderante rol que debe ocupar en TU sociedad. El que te dice: “Reconoceme, mirame como estoy interviniendo y protegiéndote, eh. Cuidame, adorame.”

Me formatearon de tal manera que solo puedo entender la política como el señalamiento constante de que garpa más un estado compañero que te ayuda y te deja espacio, que un estado reclamador que te pasa facturas. Sin embargo veo mucha gente fogueando lo segundo y muy poca laburando para lo primero ¿vos estás dispuesta a laburar para eso? ¿querrás, ahora que ganaste dos elecciones caminando, dejar de pedirnos que te reconozcamos todo lo genia que sos y pensar qué cosas pueden no haber salido del todo bien, quienes de todos los que tenés al lado están para hacer una Argentina feliz y quienes están por el bronce?
Pensalo, cuando se vacié la suite del Intercontinental, cuando se te empiece a ir el pedo livianito de las dos o tres copas de champagne que tomaste, cuando te quedes sola en la oscuridad del dormitorio, pensalo. No muy fuerte, sin sufrir, dormite en algún momento, pero pensando. 

uncuartito
uncuartito

La Fuerza Bruta del Cariño

Me levanté escuchando a mi mujer cantar en la ducha. Normalmente no me gusta cómo canta. Alguna vez se lo dije y no le cayó bien. Hoy me gustó. No sé porqué. Se lo dije y se puso contenta y me aclaró que era una canción medio desconocida de Charly.Apuré un capuccino listo aguado, una tostada con queso blanco y a peregrinar a Flores por última vez. Este año renové el DNI y cambié el domicilio a Olivos, muy a pesar de mi miedo a que alguna vez por eso deba entrar en un loop infernal, como el “convenio multilateral de ingresos brutos”.Iba a tomar el Mitre hasta Barrancas pero no había cómo sacar boletos. Nadie en las ventanillas y las máquinas para amortiguar mi subsidio con 0,80 pesos no andan. Esto pasa hace por lo menos un año.Me fui a Libertador a tomar el 29. Llegó al toque. Pagué con la SUBE. Un gran paso. En Barrancas me bajé y subí al 113 ramal Bolivia. También con el SUBE, que ya es común desde hace meses. Estaba escuchando el disco nuevo de Yonderboi (un músico húngaro impecable) y como me conmueve hasta las lágrimas el primer tema, me puse a traducirlo. Quedó esto:
Desarrollo sustentable
Quiero creer en la nobleza del espíritu humanoQuiero creer que los horrores de los que somos testigo y la miseria que sentimos es momentánea,La manifestación del sonajero mortal de un demonio oscuro.Un demonio que ha marchado despiadadamente por demasiado tiempo.Quiero creer que ya no vamos a ser seducidos por sus falsas promesas,y como resultado cayó para no volver a levantarse.Quiero creer que le vamos a dar a la bestia un entierro decente, y le vamos a dar el respeto que no se merece.Quiero creer que vamos a celebrar su deceso desperdigando semillas por todos lados,Y de ninguna manera buscar venganza como él hubiera querido.Quieto creer que en esta nueva gloria que alcanzamos, ninguna nueva bestia ocupará su lugar otra vez.Y que podremos sostenernos solos,Orgullosos, pero al mismo tiempo lo suficientemente sabios para no permitir que este sentimiento nos lleve al fracaso.Quiero creer que podemos reconocernos entre nosotros, ser amigos, amarnos los unos a los otros,Y estar convencidos de que estos sentimientos crecerán,Un universo bondadoso expandiéndose sin fronteras.Quiero creer que nos vamos a merecer plenamente nuestro lugar en este nuevo Edén.Quiero creer.Quiero creer todas estas cosas.Quiero creer todas estas cosas y más.Pero me agarraste en un mal momento,Y no puedo.
Así estoy. Quiero creer y no puedo. El viernes fui al cumpleaños de la hermana de mi mejor amigo. Ultrakirchnerista ella. Un rato antes habíamos cenado en casa de mi amigo, que hace un tiempito convive con su novia, ultrakirchnerista también. Había un acuerdo tácito de no hablar de política para no pelearnos. Mi amigo vota a Cristina-Amado para evitarse problemas conyugales-familiares. Su otra hermana también abrazó el credo, junto con su marido. Lo entiendo en el fondo. Está rodeado. Lo cómico es cuando comparten alguna anécdota. Ellas trabajan en el Estado directa o indirectamente: Pami, Anses, Mecon, Madres, productora satélite. Son parte de la burocracia kirchnerista y, como tales, están expuestas al comportamiento miserable de cualquier burocracia. El viernes su novia me contaba que estaba mal porque sus compañeros le envidiaban su macbook nueva.- ¡Que bajón! Yo estaba convencido de que ya había llegado El Hombre Nuevo - arranqué con un toreo solapado.Cuando llegó la pizza me tiró un “¡Cómo está la corpo!”. Uh. Zombie mode on. I won’t shed a tear for Clarín, mi estimada. Hablemos de otra cosa. Israel por ejemplo. Imposible. El-pobre-pueblo-palestino-sometido versus la carta orgánica de Hamas. Por suerte en la mesa había otro amigo anarco-jipi que divagó sobre el poder y la charla se deshizo en nerdadas del estilo “colonizar el espacio”.Ya en el cumpleaños el tema de conversación por suerte eran los preparativos de mi casamiento y la luna de miel. Algunos igual insistieron con hablar de las elecciones. La hermana de mi amigo me preguntó a quién iba a votar.- Binner. Pero corto boleta para diputados de la Coalición Cívica.No llegué a explicarle que no la puedo ver a Bullrich y que en realidad lo único que motiva mi voto es que Fernando Iglesias conserve su banca para que los twitterforajidos que lo insultan a diario y organizaron el #shutdownferiglesias sientan algún pesar. Es más fuerte para mí eso a que la izquierda meta un diputado.
Me despedí cerca de las 3. Cuando la saludé a la novia de mi amigo me abstuve de pedirle que no se afanara boletas de Binner como hizo en las primarias. Calculo que con el reto de mi amigo debe haber sido suficiente.

(ezequiel baum, via submissions)

passivecontrol
passivecontrol