La autoayuda electoral

¿Qué es el “voto testimonial”?En este momento en el que hay elecciones como para hacer dulce, escucho hablar mucho del voto testimonial. Yo al voto en blanco lo tengo cruzado; me parece un voto tonto, pero por lo menos sé lo que es: incoloro, inodoro, insípido. También conozco los alcances de arremeter sobre en mano, encarar al presidente de mesa y gritar VIVA PERÓN. Ese papelón se llama voto cantado. A los indecisos que ponen más de una boleta en el sobre les impugnan el voto y a ese también me lo sé. Sobre que el voto positivo sea realmente positivo tengo mis dudas. Pero ¿voto testimonial?

Salgo poco y no veo los canales deportivos, de modo que tardo en enterarme de lo que pasa en el mundo. Me quedo laburando, eso sí, con la tele prendida en algún canal por default y las más de las veces al terminar la programación me aparecen, trasnochados los pastores electrónicos. Esos programas en donde el aspirante le pone el micrófono a una señora para que “dé su testimonio”. ¿Y cuál es ese testimonio? Bueno, las más de las veces es gente a la que la vida la sentó de culo de una piña y ahora, indignados, van a poner plata a un lugar que antes fue un cine para ver si así Dios les lleva el apunte.

A veces también me quedo con Cinemax de fondo, que ahora que lo arruinaron pasa sólo películas dobladas al español, y por ahí alzo la vista y veo en un telefilm de los 90 un meeting de Alcohólicos Anónimos donde un coso “da su testimonio” y los demás lo aplauden. “Buenas noches, soy fulanito de tal y soy alcohólico” empieza, los demás le responden “hola fulanito” y empieza a testimoniar.

Por eso resulta confusa la idea de voto testimonial. ¿Cómo es? ¿El tipo va con el DNI, se para frente al presidente de mesa y le dice “Buenas tardes, soy sutanito y vengo a votar”? ¿Y el presidente de mesa qué le responde? ¿“Chocolate por la noticia, yo estoy acá porque me gusta pasar el domingo comiendo sándwiches de puntero”?

Es demencial. Estas cosas pasan por la poca educación cívica que tenemos y la gente termina confundiendo autoayuda con elección. Votar es más parecido a pagar los impuestos que a desgranar tu historia en frente a la autoridad. Imaginate, por ejemplo, la “moratoria testimonial”. Vas a la AFIP, sacás número, y cuando te toca el turno le decís al empleado de turno “buenos días, soy menganito y soy contribuyente”. El coso te responde “buenos días menganito”, y vos arrancás: “estoy acá porque me siento acosado, hostigado por un régimen fiscal que ni siquiera pone sus manos encima para lincharme; me tiran piedras a la distancia, me quieran lapidar”. Conmovedor, sí, pero poco efectivo.

Pido auxilio a la RAE. Testimoniar: Atestiguar, o servir de testigo para algo. ¿Es como decir que las elecciones son un accidente y vos te presentás en la seccional para decir “yo estuve ahí, y ví como Cristina les pasó por arriba”?

Hay que dejar de adjetivar el voto, muchachos. Tampoco conviene adjuntarle accesorios raros para que justifiquen cualquier actitud.

Las cosas son mucho más sencillas; no es que salís a la calle y confundís el batifondo del tráfico con la banda de sonido de tu vida, ni que haya que darle al marketing el lugar de bandera de una generación.

De eso se trata, y no de dar testimonio. Porque si vas a decir “buenas, soy perenganito y vengo a decir que la vida es dura” te van a responder “Ahá. Hola, perenganito. Nosotros tampoco estamos becados por la UNESCO, viste”.

Bernardo Erlich, primarias del 2011.

losavatares
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